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¿Por qué es importante el proceso de argumentación en las disciplinas académicas?

Por: Julián Duque Parra

Richard Andrews, profesor y director de la Facultad de Educación de la University of East Anglia (Norwich, Inglaterra), nos puede dar respuesta a esta pregunta. Andrews, es egresado de la Universidad de Oxford (Oxford, Inglaterra) en lengua y literatura inglesa. Desde 1987 se enfocó en la educación superior; entre sus intereses en investigación se encuentra: el desarrollo de la escritura, la argumentación, la poesía y metodologías de investigación para la era digital.

Para esta entrada escogí un libro de Andrews publicado en 2009, llamado: “Argumentation in Higher Education: Improving Practice Through Theory & Research”, cabe resaltar que esta publicación es principalmente ofrecida a profesores, catedráticos e investigadores, con el fin de ofrecerles una guía informativa para la enseñanza de las habilidades requeridas en el desarrollo de textos argumentativos por parte de estudiantes de pregrado y posgrado. A lo largo del libro Andrews trata diferentes temáticas como:

  • La importancia de argumentar.
  • El estado actual de la argumentación en la educación superior.
  • Habilidades genéricas en la argumentación.
  • El balance entre argumentación genérica y específica disciplinar.
  • Tecnologías de la información y la comunicación, y argumentación visual.

Como tema para esta entrada escogí mostrar la importancia de la argumentación en la educación superior; teniendo como base el primer capítulo del libro de Andrews y una serie de entrevistas que realicé a dos profesores para demostrar cómo aplican la argumentación en sus disciplinas y más adelante la comparten a sus estudiantes en el aula de clase.

Desde el comienzo es importante reconocer que cualquier estudiante que toma la decisión de acceder a la educación superior, deberá producir textos argumentativos durante sus estudios sin importar el campo disciplinar al que pertenezcan. Esta es, una de las razones principales por las cuales es necesario discutir este tema y como se ve reflejado en los salones de clase. Andrews comienza su texto especificando cuatro razones principales por las cuales argumentar:

  • Los estudiantes universitarios deben hacerlo porque es requerido a lo largo de sus cursos y el mundo laboral espera que ellos puedan realizar esta tarea más adelante.
  • Los avances en conocimiento regularmente son abordados desde la argumentación. Cada vez más los profesores, investigadores y estudiantes tienen la tarea de analizar algún problema desde diferentes perspectivas, es por esto que tendrán que emplear la argumentación.
  • La argumentación bien realizada permite que se reconozca la importancia y significado del tema del que se habla en los textos. Entonces, la argumentación brinda claridad y persuasión.
  • La argumentación es vital durante la vida universitaria y es en las universidades donde se pueden adquirir más habilidades para argumentar.

Teniendo estos puntos en cuenta, podemos apreciar que la argumentación es una tarea vital en la vida de los universitarios. Es imprescindible entonces, que los estudiantes se apropien de este proceso, ellos deberían ser los primeros en reconocer la importancia de la argumentación en el curso de sus estudios. Claro, esta "apropiación" solo ocurrirá en la medida que los profesores les ayuden a entender cómo funciona la argumentación en sus diferentes disciplinas y campos de conocimiento.

“argument and argumentation are so deeply embedded in subjects and disciplines, in different ways, that it is essential for teachers and students to know how the processes operate to be successful in that subject or discipline.” (Andrews, 2009, p.1)

El argumentar y la argumentación están profundamente imbricados en las asignaturas y disciplinas, en diferentes maneras, es esencial para profesores y estudiantes conocer cómo operan los procesos para ser exitosos en la asignatura y disciplina.” (Andrews, 2009, p.1)

La profesora Emma Adriana de la Rosa, es docente de una universidad del suroccidente colombiano y trabaja en la facultad de humanidades de su universidad, se encarga de enseñar una asignatura de este departamento que se llama “lenguaje” a través de la cual los estudiantes de comunicación social-periodismo, diseño gráfico y publicidad pueden comprender diferentes teorías lingüísticas que les permitan ser más críticos en el análisis de contenidos de comunicación. La profesora accedió a responder unas preguntas en las que evidencia qué retos tiene aplicar la argumentación en esta asignatura y cómo le ayuda a sus estudiantes a utilizar las teorías del lenguaje en sus campos profesionales.

Como pudimos apreciar, es importante aplicar la argumentación dentro del aula de clase, ya que de esa forma los estudiantes mejoran su capacidad crítica y sus discusiones adquieren mayor criterio. Sin embargo, Andrews nos muestra otros dos puntos que se deben tener en cuenta para poder entender el proceso de argumentación.

Lo primero es que el estudiante debe adquirir un dominio de la disciplina en la que se encuentra y encontrar la vía argumentativa apropiada, teniendo en cuenta que de acuerdo a si es un campo interdisciplinar o no, será su nivel de complejidad (p.3); por otra parte, el segundo punto es que el profesor o tutor debe ser un medio entre el estudiante y la disciplina; Andrews lo expresa del siguiente modo:

“His or her job (talking about teachers, lecturers and professors) is not only to induct the student into the discourses of the discipline but to act as gatekeeper, determining what is and what is not ‘allowed’ as knowledge in terms of the presentation of knowledge. Such gatekeeping happens during a taught course but most tellingly in the marking of the coursework assignments and of examination papers.” (Andrews, 2009, p.3-4)

Su trabajo (hablando de profesores y conferencistas) no es solamente inducir al estudiante en los discursos de la disciplina sino actuar como un preservador del conocimiento, determinando qué es y qué no es ‘permitido’ como conocimiento válido. La labor de dicho preservador ocurre durante la enseñanza de un curso pero es más notable en la definición de las tareas del curso y los exámenes.” (Andrews, 2009, p.3-4)

Es de gran importancia que el profesor haga explícitas cuáles son las reglas o los criterios de las asignaciones que deja a sus estudiantes, Andrews arguye que parte de los problemas presentados en las tareas de los estudiantes ocurren por la falta de claridad en las instrucciones dadas por el docente, por lo cual ellos empiezan a hacer suposiciones sobre lo que deben hacer, llevando a que la asignación no sea completada apropiadamente.

Otro punto importante que deja la lectura del capítulo de Andrews, es conocer la relevancia que tiene para el estudiante ser retroalimentado por su guía acerca de su escrito, el estudiante espera que el profesor le indique las falencias que ha tenido y de qué forma puede mejorarlas, haciéndolo así su proceso de argumentación se desarrollará de una mejor manera, ya que el estudiante se siente motivado sabiendo que al hacerlo mejorará su calificación. Además de esto, el profesor tiene la tarea de ayudarle al estudiante a visualizar de qué manera se puede aplicar la argumentación disciplinar en su vida diaria laboral; Andrews expone que:

“The general feeling seems to be that the more abstract such courses are from day-to-day working of the chosen disciplines themselves, the less motivation students have for attending them.” (Andrews, 2009, p.5)

La generalidad parece ser que, cuanto más abstractos son estos cursos del trabajo diario de las disciplinas propias elegidas, menos motivación tienen los estudiantes de atenderlas.” (Andrews, 2009, p.5)

El profesor Diego Martínez, quien pertenece a la misma universidad que la profesora Emma, es docente en la facultad de ingeniería, en la entrevista que dejaré a continuación podremos evidenciar de que forma él le ayuda a sus estudiantes a conectar las teorías que ven en el aula de clase con las actividades diarias laborales de un ingeniero; además, él habla de la importancia de que los estudiantes tengan una perspectiva transdisciplinar, ya que esto les da una visión más amplia de lo que están analizando.

A manera de conclusión, podemos afirmar que es imposible separar la tarea de argumentar dentro de las diferentes disciplinas de la educación superior, la argumentación es la que le permitirá a los futuros profesionales a sustentar de forma adecuada sus tareas del día a día; no obstante, la argumentación no es un proceso que los estudiantes adquieran por su cuenta, sino que más bien sus tutores o profesores son lo que tienen la labor de direccionarlos en los estilos argumentativos propios de cada disciplina. Esto nos muestra una conclusión relativamente similar a la de mi anterior entrada, en la que la académica Ursula Wingate, sugería que el docente fuera un guía del estudiante a través de los diferentes campos del conocimiento.

Referencias

Andrews, R. (2009). Argumentation in higher education: Improving practice through theory and research. Routledge.

Imagne tomada del sitio web de Richard Andrews.


Información

Julián Duque Parra

e-mail: julian.duque@uao.edu.co

Estudiante programa de Comunicación Social y Periodismo

Universidad Autónoma de Occidente, Colombia